Vivimos una época de convulsión social, nunca antes la política ha apasionado tanto a los ecuatorianos como hoy, lo llamativo de lo que ocurre actualmente, es que no necesariamente este apasionamiento es saludable ni productivo.
El Ecuador está tristemente dividido, el respeto y la tolerancia son dos palabras que están muy distantes en nuestra convivencia. Pero hay que notar que lo que ocurre hoy, es el resultado de un largo proceso de deterioro social, venimos de una historia de desvalorización, somos un pueblo poco consciente de sus capacidades y habilidades de salir de crisis, vivimos peleados con nuestros orígenes, cuando se nos realizan censos, la mayoría prefiere negar su mestizaje, utilizamos palabras soeces para referirnos a la gente con la que supuestamente no nos reconocemos: somos «longos», somos «cholos», somos «pelucones», «borregos», vivimos etiquetándonos, desde que somos pequeños.
Aunque parezca que no, nuestro sistema educativo, tiene mucho que ver con lo que está pasando, desde niños, los profesores nos dividen entre: «buenos alumnos y vagos», «educados y problemáticos», vivimos en un sistema binario de blancos y negros. Cuanto mal nos han hecho estos discursos que nos hacen pensar tan poco, callar y asumir todo sin aprender a cuestionar y emitir criterios más profundos.
Tristemente al igual que un grupo de niños desvalorizados que siguen a un líder agresivo y abusivo, cuando hablamos de un «bully» o el que ejerce bullying o abuso escolar con los más débiles, nos hemos vuelto un pueblo vulnerable a caer en el dominio de un discurso, agresivo, resentido, poco pensado, y a asumir que el maltrato se ha vuelto la única forma de comunicarnos.
Recordemos que en algún momento fuimos nosotros quienes voluntariamente decidimos el rumbo de este país, votando, pero también démonos cuenta que si no aprendemos a ver el contexto, estamos perdidos. Somos un pueblo con tan baja valoración, que a pesar de ser 14 millones, hemos dejado el peso de nuestro progreso, sobre una figura mesiánica, una figura que se vio en algún momento como heroíca y absolutista, y que por lo mismo, ha perdido la noción de la realidad.
La vieja pelea de los pobres y los ricos, lo que no se ha dicho pero que está en el inconsciente colectivo, ha sido la semilla sobre la que se ha plantado este discurso que no hace más que separarnos, dividirnos y volvernos débiles.
Debemos entender que aquí no hay culpas, pero si responsables, y nosotros debemos hacer un acto de consciencia de con cuanto hemos aportado para que esta actual crisis esté presente. Ningún gobierno ha provocado lo que hoy ocurre a niveles intrafamiliares y sociales, la gente no puede tocar un tema político sin que haya enfrentamientos que se vuelven irrespetuosos y no una forma sensata de diálogo y debate con el objetivo de cuestionarnos y aprender.
Lo único que ahora vemos son dos polos extremos llenos de odio y agresividad. Lastimosamente esto que ocurre a nivel macro, es lo mismo que ocurre en relaciones a nivel micro. Cuando tenemos dos componententes en una relación con distintos puntos de vista, y uno de ellos se cierra en el error de forma tajante, la única forma de reacción del otro lado, por frustración al sentir que no es escuchada, es la agresión activa o pasiva.
Por supuesto que el no estar de acuerdo con algo es parte de crecer, hacerlo saber es básico para evolucionar en una relación, quien se cierra y no cede, está perdido.
Debemos entender que debemos crear nuevamente un espacio para dialogar con respeto a lo diferente, debemos reeducarnos para volver a hablar, hemos pasado 8 años escuchando, acumulando tensiones y miedo de expresarnos, nuestro deber por más minúsculo que parezca es unirnos, dialogar, volver a opinar con tolerancia mutua, es increíble lo que un individuo puede hacer si promueve una nueva forma de ver la realidad!
No busquemos líderes con la misma actitud pero con otro discurso, seamos nosotros mismos líderes de nuestra vida, y nuestros respectivos progresos, concertemos, seamos más pacíficos. Las revoluciones y las crisis no tienen porque destruirnos, sirven para construir.
HABLEMOS, RESPETÉMONOS Y TOLERÉMONOS, EL ÚNICO ERROR ES LA FALTA DE UNA SANA COMUNICACIÓN!
