Estamos bombardeados de información a través de la internet, casi todas las formas de comunicación se reducen a un aparatito rectangular del cual mucha gente anda prendada.
Lo cierto es que mientras mas cercanos estamos a la tecnología, los teléfonos inteligentes, las redes sociales, chats, etc, mas impersonales y distantes se vuelven las relaciones, y las que tenemos con nuestros hijos, no estan excentas de ser afectada.
Muchos padres y madres están preocupados por la nueva notificación de Facebook, mas que de lo que sus hijos tienen por decir, si bien es cierto esta red social, puede ayudar a informar y socializar, su uso irresponsable, puede crear brechas de abandono emocional muy doloroso.
Este «sentirse ignorados» o poco importantes, afecta directamente el comportamiento de nuestros hijos, quienes sensibles afectivamente pueden crear formas de reaccionar «agresivamente» dentro de casa o inclusive en sus centros educativos, se vuelven hiperactivos, inquietos, desatentos.
La práctica actual me ha traído una oleada de supuestos chicos con Deficit de Atención e hiperactividad, que en busca de ayuda encuentran tratamientos farmacológicos prácticos, que aparentemente disminuirán sus síntomas, pero también aplanarán la personalidad de estos chicos, si bien es cierto un diagnóstico bien realizado, en casos críticos requiere del uso de fármacos, no es la única solución.
La hiperactividad no solo es biológica, pues desiquilibrios emocionales, la soledad, el abandono, falta de afecto y vivir en un medio hostil, tambien pueden provocar transtornos con síntomas similares a los de un niño con Déficit de atención e hiperactividad y la solución se encuentra en una Terapia Familiar, la misma que acogerá tanto a los padres y el desasosiego creado por la falta de herramientas para orientar a sus niños y sus cambios de comportamiento, como a los niños, que son tratados con respeto y amigabilidad, para poder crear una forma distinta de relación, siempre remarcando que el control lo deben mantener los padres, de forma cálida y firme.
Anímate, una terapia familiar fortalecerá el lazo entre tu y tus hijos!
